La crítica y las emociones
Los fines de semana, cuando el tiempo fluye despacio, puede uno ponerse al día de las secciones culturales de los periódicos. La cosecha suele ser escasa.
Los vicios de los columnistas permanecen iguales con el paso de los tiempos, como si los editores de los diarios fueran los mismos hace treinta años que hoy. El mayor vicio, e imposible de erradicar, es esa mezcla de emociones pobres y de nominalismo que consiste en repetir las preferencias personales, es decir, que vaya siempre por delante quién me gusta y quién no, para que nadie equivoque su marca estética. Jamás dejar que un tema tenga su propio desarrollo.
Los buenos profesores y los articulistas mejores permiten que el contenido de un texto hable por sí mismo, sin ponerle cartelitos. El resto acumula apreciaciones que aumentan la basura digital.
diciembre 13th, 2011 at 10:48 pm
Contundencia y claridad, Germán. Dos valores que sigo apreciando, tanto como la capacidad de sugerencia y meditación. Abrazos!