May 26, 2010

El lugar de España en Europa

 

 Vivimos un momento único en la historia reciente. Gracias a Internet las noticias, la información en general, llegan a nuestro conocimiento enseguida. Ocurre una catástrofe al otro lado del planeta y lo sabemos al instante.

 El problema ocasionado por esta situación no es la rapidez informativa, sino la velocidad con que los filtros ideológicos se cuelan en el contenido de las informaciones. La crisis económica me permite experimentar a diario algo de bastante triste constatación: la prejuiciada opinión que tienen los europeos del norte de los españoles. Ya escribí sobre el tema con respecto a la pobreza de nuestra política cultural.

Todos los días la prensa holandesa, la radio, la televisión, y la prensa, publican artículos donde la información sobre un aspecto de la crisis viene presentado desde una perspectiva que denigra la cultura española. La radio, como en las tertulias radiofónicas españolas, se permite toda clase de excesos sobre los países del cordón de ajo. Añado a lo dicho en bitácoras anteriores, que debemos replantear la manera de hacer política cultural exterior, haciéndola  mucho mas agresiva, la urgente necesidad de  reescribir la historia de Europa, que no sólo cuente cómo se ha formado en el siglo XX, sino explicar cómo ha sido un continente donde los países del norte han mostrado conductas inhumanas, y que el linchamiento presente por motivo de la crisis proviene del mismo desdén hacia los hombres del Sur. 

Tenemos una tendencia a abrir la boca de admiración hacia Europa, que con su pragmatismo se ríe de nosotros a diario.

 

 

May 14, 2010

Diferencia entre las literaturas europeas


La mejor novela europea del siglo XX ha sido escrita por escritores ingleses e irlandeses. ¿Por qué? Muy sencillo los ingleses han desarrollado a lo largo de los siglos la filosofía más práctica, que explica mejor al hombre; Hobbes es su mejor representante, y su frase ‘el hombre es un lobo para el hombre’ jamás ha sido contradicha. Saben explicar como nadie ese estrecha apertura humana que se abre entre la sensibilidad y la conciencia individual. Quizás el primer capítulo de Al faro [To the Lighthouse](1927), de Virginia Woolf sea un ejemplo insuperable de lo que digo.

Los franceses se han abonado históricamente a la filosofía racionalista, ‘pienso, luego existo’, lo que cual reduce en exceso su visión del hombre. La novela Madame Bovary es un ejemplo perfecto, tan perfecto, que la humanidad de Emma se explica demasiado mediante su romanticismo, sus ansias de notabilidad, y no diciendo esa verdad evidente: Emma Bovary es una mujer cuya sexualidad es la de una persona en plena adolescencia y rebeldía. Muere antes de que su cortex frontal estuviera plenamente desarrollado. La segunda mitad del siglo XX, cuando escritores como A Camus y J.P. Sartre aparecieron en el horizonte, la novela francesa abandonó su trayectoria anterior y empezó a ofrecer frutos más humanos.

Los españoles siempre tenemos que valernos de reglas; la religión católica marca nuestra historia. Los novelistas tienen siempre que cortar un marco de valores muy decidido, sus textos tienen siempre que apoyarse o en una ideología fija o en el esteticismo cerrado. Los novelistas no quieren reflejar su hombría, su calidad de seres humanos, sino su razón, sus razones, como los practicantes de una religión.

May 11, 2010

La crisis de las letras


Al igual que los banqueros reciben hoy la culpa por su imprudente manejo de las finanzas, ¿cuándo los agentes culturales, editores, escritores, profesores de universidad, gestores culturales de todo tipo, tomarán conciencia de su parte de la culpa en la devaluación del aprecio de las artes? Desde luego que los tiempos que corren son poco propicios para mantener vivos los valores de largo alcance, como son los artísticos, porque la gente/ el votante exige resultados instantáneos, lo cual choca con la riqueza de un trabajo pensado, elaborado con cuidado, como son las mejores obras de arte.

Dicho esto, que supone reconocer que la democracia en su forma presente ha perdido la capacidad de invertir en empeños de largo aliento, añado que la obra de arte debe ser solidaria con su usuario, lector o espectador. ¿Lo ha sido en los últimas décadas? O ha ocurrido que el beneficio personal, lo que en los banqueros eran las bonificaciones, fuera entre los autores y editores, flanqueados por la complicidad de ciertos lectores acomodados en su elitismo, las ganancias empresariales y el pago en dos especies, dinero y vanidad, a los escritores cuyo renombre se iba hinchando, más allá de su verdadero valor literario o contribución al capital de conocimiento sobre el ser humano.

May 7, 2010

El miedo al presente

 

Ayer asistí a un debate en Utrecht donde un prestigioso especialista de la comunicación utilizaba en su argumentación la historia reciente para defender la idea de que la prensa, la televisión, el mundo digital, todo el entorno comunicativo del presente, se iba degradando. Dijo además que esos bienes comunes, la cultura, la educación, que considerados a la luz de la trayectoria histórica reciente, van perdiendo valor, o quizás sus valores.

Desde luego no le falta razón. Yo argumenté, desde mi sitio entre el público, desde otra perspectiva, pues veo brotes verdes por todas partes. ¿Quién duda de los enormes problemas que rodean la educación? Nadie en su sano juicio, pero una cosa es medirlos con la vara del pasado y otra, muy distinta, verlos de frente, intentando entenderlos.

El miedo al presente nos debilita, y el aferrarnos al pasado, como ejemplo, como remedio, aún más, pues las lecciones del pasado sirven poco hoy en día. El asunto es que vivimos un momento de cambio extraordinario, las comunicaciones instantáneas nos sitúan, nos confrontan en un momento con sucesos que apabullan la sensibilidad más correosa. Aprendemos de un momento al siguiente que han asesinado a alguien, que la Bolsa pierde billones en cuestión de minutos, que una mancha de petroleo escupe al mar millones de litros de crudo y nadie sabe cómo solucionar el problema.

Hay que tener calma, y no utilizar lecciones del pasado, sino simplemente tener confianza en el ser humano, que ha sido capaz de crear un lenguaje, de andar erecto, de terminar guerras asesinas, de inventar este ordenador donde escribo…

May 1, 2010

El fracaso de la política cultural española

La política cultural española en el exterior está mostrando su inefectividad. Parece que ha sido un fracaso, y por ello debe ser revisada a fondo. Los españoles gastamos mucho dinero en presentar nuestras artes y letras a los extranjeros. Nos valemos del Instituto Cervantes, de las Agregadurías Culturales de la Embajadas, de subvenciones de todo tipo, e incluso contamos con la contribución de los esfuerzos de las Autonomías en diversos países.                                                                  

 Llegó el momento de cambiar de cara, de ofrecer una más agresiva, pues la crisis económica ha desenmascarado la faz más cínica de los países del norte de Europa, que de nuevo vuelven a hablar del cinturón del ajo. En Holanda la ofensiva contra España es tan fuerte, que incluso el periódico más importante, NRC Handelsblad , dedica con regularidad un artículo o más a atacar a España y a situarla al lado de Grecia. De Grecia, por cierto, se dicen las más absolutas falsedades, como que la gente se jubila a los 53 años, lo cual es incierto. En Grecia uno se jubila tras haber trabajado 35 años –si uno inicia su vida laboral a los 18 años en teoría sí es posible retirse a los 53.

 Volviendo a Holanda y al NRC Handelsblad, diré que el jueves 29 de abril en la primera plana se leía en grandes letras que El pánico europeo salta a España. el artículo iba ilustrado con un mapa a color de Europa, y acompañado de estadísticas, el instrumento más segura para atribuirte la verdad sin necesidad de certificarla.  Aprovechan la rebaja de valor crediticio de nuestra deuda nacional, anunciado por Stantard&Poors, por cierto, los que no vieron venir la crisis, para llevar el nombre de España  a los titulares, aunque el artículo en realidad viene dedicado casi exclusivamente a tocar el pandero griego. El viernes 30 de abril en el mismo periódico aparecieron sendos artículos de Merijn de Waal y de Steven Adolf, el actual y el anterior corresponsal del periódico en España. El primero escribe sobre el efecto dominó, que España puede caer tras Grecia; el artículo de Adolf, ilustrado a todo color con el dibujo de un toro y su torero, muy al tenor de cuanto escribe este señor sobre nuestro país. Son gentes que viven o han vivido en la península ibérica y fueron incapaces de entender nuestra cultura.

 ¿Por qué? La primera razón es el prejuicio hacia todo lo español. Lo malo es que no sabemos combatirlo de manera eficaz. Hace tiempo que pido un cambio de política de los Institutos Cervantes, que no deben ofrecer sólo una cara sonriente, organizar actos amables con traducción simultánea, sino actuar con mayor decisión en la defensa del español. El norte de Europa, Holanda y Alemania que yo sepa, están despertando el yo frente al vosotros, que tan fatales consecuencias ha tenido a lo largo de la historia. Ambos países han sido brutales agresores en el exterior. Y la prensa les está allanando el camino.

¿La verdadera razón? La económica. Lo que es malo para Grecia, para España, es bueno para Alemania y Holanda. El interés que pagan en su deuda, la holandesa y la alemana, baja. Al asustar por medio de toda clase de trucos, el papel de la deuda de los estados holandés y alemán, cada vez es más deseado, porque el español no para de ser ensuciado en la prensa, en la radio, en la televisión, y los inversores prefieren pagar menos intereses, el quid  del asunto, buscando un puerto más seguro.

Los corresponsales son, quizás sin saberlo, complices de esta operación de reavivar los antiguos prejuicios para sumarlos a las dificultades reales de nuestra economía. Falta la solidaridad, y por ello, la política cultural debe cambiar, hacerse más agresiva.